viernes, 30 de abril de 2021

1 de mayo de reivindicación feminista

 




El 1 de mayo es otro día a marcar en la agenda feminista de las reivindicaciones. Las mujeres salimos a denunciar las discriminaciones que sufrimos en el mundo laboral que ningún gobierno ha sido capaz de atajar.

Ningún gobierno ha sido capaz de crear y desarrollar políticas de igualdad de oportunidades que destruyan las discriminaciones estructurales dentro de un mundo laboral concebido, organizado y gestionado por criterios masculinos.

Sin un mercado laboral igualitario las mujeres seguiremos siendo mano de obra barata, cobrando menos por el mismo trabajo, soportando una brecha salarial de las más altas de Europa, seguiremos siendo relegadas al trabajo de media jornada, a la precariedad laboral de la economía sumergida que afecta directamente a nuestras prestaciones sociales, a nuestra jubilación.

Las mujeres mayoritariamente asumen las tareas de cuidados familia­res, son protagonistas del embarazo y la lactancia, así como son/pue­den ser víctimas de la violencia de género.

Preocupante es también la situación de las mujeres mayores de 55 años que intentan acceder al mercado laboral y que nunca antes hubieran tenido un empleo remunerado, y que por ello se encuentran en mayor riesgo de exclusión social. A su edad y falta de experiencia hay que añadir otros factores que a menudo presentan, como el bajo nivel formativo, escasos recursos económicos, lo que provoca que estén doblemente expuestas a la exclusión social.

Necesitamos gobiernos valientes, gobiernos feministas que legislen, luchen y reconozcan que somos ciudadanas de derechos que tienen que reconocer y vigilar.

Necesitamos gobiernos valientes y feministas, pero no los tenemos, por lo que 1 de mayo , una vez mas, nosotras saldremos a la calle a defendernos, a hacernos visibles, porque lo que no se ve no existe y nosotras existimos, y estamos aquí.

El 1 de mayo nos hacemos visibles, todas y cada una de nosotras, por las que estuvieron y lucharon y por las que estarán manteniendo nuestra lucha. Mañana todas a la calle en defensa de nuestros derechos.

#Feminismo en defensa propia.



miércoles, 10 de febrero de 2021

María la Judía . Mujeres en la ciencia

 María la Judía, la Hebrea o Miriam la Profetisa fue una de las fundadoras y figuras clave del nacimiento de la alquimia, precursora de la química. Creadora de procedimientos e instrumental de laboratorio, 

sus invenciones se usaron durante milenios, e incluso se siguen usando hoy en día como el famoso 'baño María'.

La figura histórica de María la Judía está oculta en las sombras. Se cree que vivió en Alejandría entre los siglos I al III d.C., pero sus escritos no se han conservado en su forma original, aunque sí en citas y fragmentos incluidos en obras posteriores. Se sabe que creó, además del 'baño María', instrumentos de destilación como el Tribikos, una forma primitiva de alambique, o el
Kerotakis
TribikosKerotakis, un aparato de reflujo usado para analizar y purificar metales y para extraer aceites esenciales de plantas, como por ejemplo de rosas, para lo que fue utilizado durante toda la Edad Antigua y Media e incluso hasta el renacimiento.

Usando este tipo de instrumental de laboratorio, María fue capaz de crear sustancias como el 'negro María', una mezcla de sulfuro de plomo y cobre usada como pigmento en pintura durante siglos. Por todos estos avances fue considerada como una de los Grandes Maestros de la alquimia y también de la química, que es la versión moderna despojada de mística y religión.

lunes, 23 de noviembre de 2020

#25N luces contra la violencia machista


 BALANCE ANUAL VIOLENCIA MACHISTA Y HOMENAJE A LAS VÍCTIMAS.

 

 

El próximo 25 de noviembre Marbella Feminista hará una ofrenda floral a las víctimas de la violencia machista e iluminará con velas la rotonda de Ana Orantes a partir de la caída del sol.

 Como cada año recordaremos los nombres de las mujeres víctimas de la violencia machista. Somos conscientes del peligro que supone llamar a la concentración en esta segunda ola de la pandemia por lo que no haremos llamamiento público aunque esto no nos va a impedir rendir homenaje a nuestras muertas.

El balance de víctimas por violencia machista en España durante el 2020 arroja una cifra de cuarenta y una mujeres  asesinadas por sus parejas o exparejas según las cifras oficiales, setenta y nueve según la página www.feminicios.org que anualmente registra  todos los asesinatos de mujeres cometidos por hombres. En total son 1.074 las mujeres asesinadas desde el año 2003 en el que se empezaron a contabilizar oficialmente. 23 menores han quedado huérfanos por violencia machista en lo que va de año.

La última actualización de agresiones sexuales múltiples en España corresponde a 14, todas perpetradas en este año. 211 agresiones sexuales múltiples desde 2016 año en el que comienzan a contabilizarse. (datos geoviolenciasexual.com)

 Hay más víctimas de mujeres asesinadas por violencia machista que víctimas de ETA.

A pesar de haber un descenso en el número de víctimas mortales de este año, las víctimas de violencia machista han atravesado una situación de especial vulnerabilidad este año durante el confinamiento en el que aumentaron en un 12% las llamadas al 016 y descendieron las entradas de casos en los juzgados hasta en un 60%.  El confinamiento aumentó el peligro para las víctimas: no solo por no poder salir de casa para denunciar, sino que además el tener que permanecer encerradas con su agresor ha podido agudizar el riesgo de maltrato físico o psicológico.

  En Marbella también ha disminuido la cifra de mujeres atendidas por el Servicio municipal de Atención a la Mujer, aunque mucho nos tenemos que nunca llegaremos a conocer el alcance de la violencia machista que han sufrido las mujeres en nuestro municipio. Muchas usuarias ante a la imposibilidad de acceder a los servicios municipales, ni siquiera por teléfono, optaron por ponerse en contacto con la Plataforma Violencia Cero de Málaga que posteriormente las remitían a Marbella Feminista ante la incapacidad de tener acceso a información sobre los servicios municipales disponibles en ese momento.

La pandemia ha puesto de manifiesto la falta de transversalidad en la gestión municipal de Marbella y lo más preocupante, las carencias en el servicio de igualdad.

Desde Marbella Feminista invitamos a cualquier persona que quiera sumarse al homenaje a las víctimas de la violencia machista que lo haga desde la responsabilidad y con todas las precauciones necesarias. Preservar la vida es lo primero.

 

jueves, 21 de mayo de 2020

Marbella Feminista solicita conocer la existencia del protocolo de actuación de la Delegación de Igualdad ante el maltrato machista y de ayuda a las mujeres en situación de desalojo


En menos de una semana Marbella Feminista ha recibido numerosas peticiones de información de mujeres que desconocen qué deben hacer en Marbella ante las situaciones a las que se enfrentan en la crisis del Covid-19. Mujeres que viven solas y no pueden pagar el alquiler, familias monomarentales que dicen no recibir atención en Derechos Sociales e incluso se han puesto en contacto con nosotras desde la Plataforma Violencia Cero de Málaga trasladándonos casos de mujeres que se sienten desatendidas en nuestro municipio.

‘Ante la falta de información a las mujeres en esta situación de emergencia en la que vivimos y en relación a la lucha contra la violencia machista, Marbella Feminista ha solicitado por registro de entrada que la Delegación de Igualdad facilite información a la ciudadanía sobre cuáles son los medios de los que disponen las mujeres víctimas de violencia machista o cuál es el protocolo de actuación del Ayuntamiento de Marbella ante la Crisis del Covid-19 en relación en la atención a la mujer: Queremos saber si se han reforzado la atención, los seguimientos, si se trabaja de manera transversal con otras delegaciones como han hecho la mayoría de los municipios.

Ya el pasado abril pusimos a disposición de la Delegada de Igualdad las redes de Marbella Feminista para difundir cualquier tipo de información relacionada sobre la actuación de la Delegación Igualdad del Ayuntamiento de Marbella de la misma manera que se ha hecho con todas las campañas que emitidas desde el Instituto Andaluz de la Mujer y del Ministerio de Igualdad, pero a día de hoy aún no hemos recibido ninguna comunicación al respecto y mucho nos tememos que no se haya elaborado nada.

Nuestra preocupación se centra en la desescalada, una vez que las mujeres puedan salir de la casa en la que conviven con su maltratador y empiecen a ser dueñas de su tiempo, mucho nos tememos que aumenten de manera considerable el número de agresiones y asesinatos de mujeres a manos de los agresores.’


martes, 12 de mayo de 2020

¿Quién fue Florence Nightingale?



El 12 de mayo se celebra el Día Internacional de la Enfermería, con el objetivo de rendir un merecido homenaje a todos los enfermeros y enfermeras, que a nivel mundial realizan esta loable labor para toda la humanidad., así como rendir tributo a su fundadora Florence Nightingale, que nació un 12 de mayo y que es considerada la fundadora de la enfermería moderna.


Florence Nighttingale nace en Florencia, Italia y fue considerada la fundadora de la enfermería moderna. Gracias a ella, se establecieron métodos estadísticos de servicios sanitarios y epidemiología. Por otra parte, su modelo de atención al paciente se orientaba a preservar la energía vital valiéndose de la propia naturaleza para lograr la sanación.
Por su gran trabajo en pos del bienestar de la salud y el bienestar en los seres humanos, fue la primera mujer en ser galardonada por la American Statistical Asoociation y también tuvo el honor de pertenecer a la Royal Statistical Societty en Gran Bretaña.
Esta extraordinaria mujer, fue apodada como el Ángel de los tullidos y también la Dama de la Lámpara. Se transformó en una verdadera leyenda al convertirse en una enfermera voluntaria para prestar servicio asistencial a los soldados en batalla durante la guerra franco rusa en el año 1854.
A partir de ese momento y gracias a su empeño, mejoró la atención y la baja de los soldados combatientes. Para ello contó con la ayuda de 38 enfermeras más que reclutó para brindar asistencia sanitaria, lo cual resultó una verdadera hazaña revolucionaria, ya que se logró una notable mejoría de los heridos, así como una reducción significativa de soldados fallecidos por falta de salubridad y atención médica.

#DiaInternacionaldelaEnfermera


viernes, 1 de mayo de 2020

1 de mayo feminista


El origen del 8 de Marzo está en un huelga obrera protagonizada por las mujeres así que, ¿cómo no vamos a celebrar las mujeres el 1 de Mayo? Las trabajadoras nunca lo hemos tenido fácil. La dominación de género estructura la organización social y por eso además de luchar contra los patronos hemos tenido que enfrentarnos con nuestros compañeros en el seno del movimiento obrero. Pero nuestra historia es tan antigua, amplia y enérgica que, a pesar de los intentos de invisibilizarnos, no nos pueden silenciar.


A la persona que escribió por primera vez eso de “la reciente incorporación de las mujeres al trabajo” le tendrían que haber cortado la mano antes de hacerlo. ¿Incorporación a qué? y ¿reciente? ¡Pero si las mujeres hemos trabajado siempre! Bien es verdad que las feministas hemos tenido que deconstruir el significante “trabajo” para que incluyera toda actividad humana útil para un fin preestablecido y diferenciarlo de uno de sus tipos: “el empleo” (cuyas condiciones de actividad, de obligaciones y derechos están reguladas en el marco de la ley). Bajo esta definición es difícil encontrar mujeres que no trabajen. Cierto es que socialmente se ha impuesto una metonimia y se ha cambiado la parte (el empleo), por el todo (el trabajo). Pero incluso así, pensando sólo en la esfera productiva, las mujeres llevan siglos empleadas.

En los registros franceses de la Edad Media se citan quince oficios como exclusivamente femeninos (devanadoras, peinadoras, cardadoras, urdidoras de los telares, confeccionadoras de bolsa, sombrereras de seda, etc.). Y más tarde también fueron ellas mayoritariamente las que actualizaron la primera Revolución Industrial. Dos tercios de la mano de obra inglesa era de mujeres y niños. Posteriormente, cuando la Revolución se extendió por toda Europa, según el censo Banker había 467.261 mujeres en Inglaterra trabajando en el sector textil y entre 400.000 y 450.000 en Francia. En 1846, en Bélgica 63.636 mujeres trabajaban en el textil, 71.000 en la industria pesada y más de 7.000 en las minas. A medida que la industria textil se desarrolló se emplearon a más mujeres y niñas. Además del textil otros sectores contrataban mujeres. Las fábricas de porcelana, ladrillo, papelería, caucho, velas, polvorines o las minas de hulla, según Evelyne Sullerot, también estaban llenas de mujeres.
Sobreexplotación de las trabajadoras
Las mujeres trabajaban sí, y lo hacían en terribles condiciones. Describe Engels cómo las mujeres daban a luz en la fábrica detrás de una bala de lana. En el textil y el tabaco, sectores “feminizados” por excelencia, la situación era atroz. En los años 1890 en España, la jornada de las trabajadoras del tabaco se prolongaba hasta las 11 de la noche. En Alemania en el mismo sector se habla de jornadas de hasta 17 horas y hasta 1891 no se restringió la jornada a 11 horas.
La información que conocemos da cuenta de la lucha agotadora que tuvieron que desarrollar las trabajadoras para sobrevivir. Y sin embargo, a pesar de estas condiciones, las luchas desarrolladas por el movimiento obrero contra la explotación de las mujeres fueron muy lentas. Una feminista socialista como Jacqueline Heinen explica cómo el sindicalismo del siglo XIX tendía a defender a los trabajadores cualificados en detrimento de otras categorías y de las mujeres. Cierto es que se reconoce la explotación, pero la solución pasa por eliminar la contratación de mujeres y confinarlas en los hogares. La resolución mayoritaria votada en el I Congreso Internacional de Trabajadores afirmaba que “el empleo de las mujeres en los talleres de la industria moderna es uno de los abusos más escandalosos de nuestro tiempo. Escandalosos porque no mejora la condición material de la clase obrera, sino porque la empeora y porque destruye la familia. Esto añade razones para rechazar el número de mujeres activas” (Heinen;1978:22).
A las pésimas condiciones de trabajo se añadía el fenómeno de la sobreexplotación porque a las mujeres se les pagaba menos. De hecho este ha sido el tradicional argumento manejado desde el sindicalismo cuando se le reprocha que contribuyó a la expulsión de las mujeres de las fábricas. Los bajos salarios femeninos tiraban a la baja el precio de la fuerza de trabajo dicen los sindicalistas cuando se recuerda cómo “La exclusión de la mujer del trabajo fabril es el resultado del pacto entre varones, patrones y obreros, sellado a finales del XIX, en el momento en que la Segunda Internacional es aceptada como interlocutor político por los patrones y se concede a los trabajadores el sufragio universal masculino” (Miranda, 2006:49). Curiosamente, fue en 1889, cuando la Segunda Internacional tomó la decisión de celebrar el 1º de Mayo como una gran manifestación internacional del trabajo, cuando se impuso el salario familiar, el modelo de familia nuclear burguesa y el ideal de la mujer-madre.
Sin embargo, la presión de los acontecimientos protagonizados por las mujeres y algunas voces discordantes de mujeres valientes dentro del movimiento obrero lograron cambiar el discurso e introdujeron el debate entre género y clase. Hubo mujeres influidas por el movimiento sansimoniano y fourierista que defendieron el trabajo asalariado de las mujeres porque les permitía tener una independencia económica y no tener que venderse. Testimonios de esta presencia fueron las publicaciones en “La Tribune des Femmes” en 1834, o “La Voix des Femmes” en la Francia de 1848. También en 1907 apareció “L’ Explootée” periódico de las mujeres suizas que trabajaban en las fábricas, en los talleres y en los hogares.
La rebelión de las obreras
Mujeres como Clara Zetkin y algún hombre como Bebel, defendieron los derechos laborales de las mujeres en el seno del movimiento obrero. Clara Zetkin se opuso a las tesis mayoritarias de expulsión de las mujeres del empleo e incluso rechazó la medida proteccionista de eliminar el trabajo nocturno para las mujeres porque en ello veía una iniciativa más para meter a las mujeres en casa. Y eso que la situación de las mujeres era grave. Además de la explotación, que incluía castigos físicos y sanciones con las que veían reducirse el menguado salario, eran frecuentes las agresiones sexistas por parte de sus patrones. Una violencia contra la que las obreras se rebelaron. En el año 1899, en Francia, cerca del 20% de las huelgas de las mujeres en los diferentes sectores se habían iniciado por las agresiones sexistas por parte de los patronos. En Rusia, en 1911, unas 5.000 obreras de la empresa Khludovsky, en Artsev, se declararon en huelga para protestar contra el mal trato que había sufrido una de ellas.
"Las mujeres estaban mal pagadas y eran maltratadas porque no están organizadas” -declaraba Mary MacArthur (1880-1921)-, y sin embargo, las trabajadoras no se rindieron. Por ejemplo, en el año 1853, en los distritos del algodón de Manchester, unas 21.000 personas de los talleres de Preston, de las cuales el 55.8% eran niñas menores de trece años, protagonizaron huelgas y todo tipo de disturbios. En 1857 una marcha pionera de obreras textiles recorrió los suburbios ricos de la ciudad de Nueva York para protestar por las miserables condiciones de trabajo.
En España también hubo huelgas exclusivamente femeninas. En el periodo 1905-1921 la provincia más conflictiva fue Barcelona con 185 huelgas. A la que siguieron las localidades de Valencia (con 64 huelgas), Zaragoza (con 55), Madrid (con 48) y Vizcaya y Alicante (con 33 huelgas cada una). La industria textil se situó a la cabeza con el 21,5% de las huelgas registradas. También hubo huelgas en la agrícola, en el sector de cueros y pieles y en la metalurgia. Las reivindicaciones más comunes eran la equiparación del salario con el de los varones, la jornada laboral de ocho horas, las readmisiones de despedidas y la lucha contra la violencia sexista.
Reivindicaciones similares a las que hacían las mujeres en otras partes. De hecho, una reivindicación obrera fue el origen de un acontecimiento que estremeció al mundo: El 5 de marzo de 1908 en Nueva York comenzó una huelga de las obreras textiles reclamando la igualdad salarial, la jornada a diez horas y un tiempo para la lactancia. Tres días después, cerca de 130 trabajadoras de la fábrica Cotton de Nueva York, ocupaban el lugar donde estaban empleadas. El dueño de la empresa ordenó cerrar las puertas, y provocar un incendio, con la intención de que las empleadas desistieran de su actitud. Sin embargo, las llamas se extendieron y no pudieron ser controladas. Las mujeres murieron abrasadas en el interior de la fábrica.
En plena época del funcionamiento de la II Internacional, se convocó en Copenhague una reunión de mujeres socialistas, en la que la revolucionaria alemana, Clara Zetkin, propuso celebrar el 8 de marzo en recuerdo de la muerte de estas trabajadoras y denominarlo Día Internacional de la Mujer Trabajadora. En 1909 se celebró por primera vez en los EEUU el día de la mujer trabajadora respondiendo a una declaración del Socialist Party of America y al año siguiente, en respuesta a este decreto, más de un millón de mujeres y hombres europeos participaron en manifestaciones por demandas de igualdad para la mujer.

Un siglo después, hemos logrado hacer el 8 de Marzo el día de todas las mujeres, pero por la memoria de aquellas obreras, por la de las mujeres que han defendido los derechos de las mujeres en el movimiento obrero y por todas las sindicalistas que nos han precedido en la lucha por mejorar las condiciones de trabajo y de vida y de aquellas que siguen luchando hoy y cada día de su vida por ello: ¡mujeres, el 1 de Mayo también es nuestro!

martes, 14 de abril de 2020

La Mujer en la II República

Desde la Restauración la mujer fue adquiriendo un atisbo de protagonismo casi exclusivo en el mundo familiar en una sociedad conservadora que reservaba la educación y protagonismo para el hombre y marcaba para la mujer el horizonte el papel de buena madre y una fiel esposa.

La II República fue el periodo en el que alcanzamos la máxima cuota de igualdad, en la sociedad machista por naturaleza.
Hasta entonces las mujeres españolas habían tenido un papel pasivo y discriminado, su lugar en la sociedad era el de esposa y madre, dependiente siempre del hombre (padre o marido).

En 1930 había unos 6 millones de familias de las cuales el 85% eran familias obreras y campesinas.
En cinco millones de ellas, las mujeres realizaban exclusivamente las tareas domésticas. La incorporación de la mujer al mundo laboral estaba obstaculizada por la alta tasa de analfabetismo y a la falta de medios estructurales que facilitaran la incorporación al trabajo a las mujeres con hijos e hijas.
Respecto de la población activa femenina a comienzos de los años 30 era del 24%, del cual, el 80% eran mujeres solteras y viudas. Estas últimas, se veían obligadas a trabajar para sacar a la familia adelante al no haber ningún tipo de pensión de viudedad. Las casadas, para poder trabajar, necesitaban el permiso del marido, así como para trasladarse de su casa a otra población donde vivía su familia, no podían disponer libremente de su salario pudiendo el marido optar a él, incluso en los casos de separación judicial entre ambos cónyuges.
La sociedades conservadoras solo han permitido algún avance a las mujeres según las necesidades de la clase social a la que perteneciera para beneficio del varón.
Sin embargo, ésta situación fue cambiando paulatinamente, siempre con el recelo de la sociedad muy conservadora y la mujer se fue integrando en la vida social y política del país.
Las mujeres burguesas empieza a colaborar con la empresa familiar y necesita tener estudios que le permita llevar sus quehaceres con éxito, así algunas estudian bachillerato y carreras de grado medio y son pocas las que se atreven a ir a la Universidad, las primeras que lo hicieron, acudieron a ella disfrazadas de hombre, como si estudiar una carrera universitaria fuera un delito. Las de las clases populares, que eran la mayoría, cuando trabajaban fuera de casa lo hacían en el servicio doméstico y como modistas, en los trabajos más duros.
Con el final de la I Guerra Mundial, el feminismo europeo entra en España, sobre todo el eco de que en el Reino Unido en 1927 podían votar en igualdad de condiciones que el hombre. La moda tanto francesa como americana hace furor en los “felices años veinte”, se va incorporando paulatinamente el uso del ferrocarril , el automóvil, la radio el fútbol y el cine etc. donde se difunde un modelo de mujer al que la sociedad española no estaba acostumbrada y algunas muy atrevidas son capaces de imitar, pero sin el beneplácito machista a las que se les tildaba de de mujeres no fiables.
Con la llegada de la II República, es cuando este cambio se hace más profundo; la Constitución del 31 en su artículo 36 extendió el voto a las mujeres en igualdad con los hombres.
La mujer dejó de ser un sujeto pasivo en la sociedad para tener voz propia y ser sujeto de su propio destino independiente de sus parientes masculinos.
El número de alumnas se duplicó en todas las enseñanzas, incluso en la universitaria.
Las nuevas leyes republicanas también fomentaron la incorporación de la mujer en la sociedad, se admitió el divorcio, se despenalizó el adulterio femenino, se normalizó el empleo de la mujer en la función pública, se admitió en las carreras de Registradores y Notarios y podían desempeñar la actividad de la abogacía en igualdad con los hombres y en cualquier otra actividad relacionada con la actividad pública, eso si, quedó relegada de las actividades militares.
Es importante indicar que, en 1933 había en las Cortes seis mujeres pero fueron en partidos catalanistas y vascos donde la mujer logró mayor cuota de poder, en las filas femeninas del PNV se contaban hasta 20.000 afiliadas.
Con todos sus derechos civiles muchas mujeres ocuparon importantes cargos públicos, así fueron diputadas, Victoria Kent, Clara Campoamor (artífice del derecho de la mujer a votar, tras muchos debates en el Parlamento) y Margarita Nelken. Destacables mujeres, también fueron la ministra de Sanidad Federica Montseny y Dolores Ibárruri “ Pasionaria” dirigente indiscutible en el Partido Comunista.
En el mundo intelectual destacaron; Rosa Chacel, Carmen Conde y María Zambrano, entre otras. En el mundo del deporte, Lilí Álvarez llegó a la final del torneo de tenis de Wimblendon.
Con el Golpe de Estado de Franco y la guerra civil todo esto se apagó y la mujer volvió a su papel anterior a la II República, deberíamos esperar muchos años para que la mujer se integrará definitivamente en la sociedad en igualdad formal con el hombre.
De acuerdo con Corre la Voz, el siglo XX español está marcado por un complejo proceso de inestabilidad política: dos repúblicas, una guerra civil, una larguísima dictadura, la transición a la democracia y la vuelta de la monarquía.
Durante la II República, con la Constitución de 1931 y las leyes promulgadas posteriormente la situación de las mujeres comenzó a cambiar: se eliminaron privilegios reconocidos hasta ese momento exclusivamente a los hombres, se reguló el acceso de las mujeres a cargos públicos, se logró el derecho de voto a las españolas por la lucha incansable de Clara Campoamor, se reconocieron derechos a la mujer en la familia y en el matrimonio (se reconoció el matrimonio civil, el derecho de las mujeres a tener la patria potestad de los hijos, se suprimió el delito de adulterio aplicado sólo a la mujer y se permitió legalmente el divorcio por mutuo acuerdo). Por otra parte, se obligó al Estado regular el trabajo femenino y a proteger la a maternidad (se prohibieron las cláusulas de despido por contraer matrimonio o por maternidad, se estableció el Seguro Obligatorio de Maternidad y se aprobó la equiparación salarial para ambos sexos).
En el ámbito de la educación, se permitieron las escuelas mixtas y la coeducación, se abolieron las asignaturas domésticas y religiosas y se crearon escuelas nocturnas para trabajadoras. Se redujo significativamente el analfabetismo femenino. En Cataluña, incluso, se llegó más lejos, y se permitió la dispensación de anticonceptivos, se despenalizó y legalizó el aborto, se decretó la abolición de la prostitución reglamentada y se prohibió contratar a mujeres en trabajos considerados como peligrosos o duros.
De todos estos cambios en el sistema político español del último siglo, la Segunda República (1931) fue un período intenso e interesante, en tanto que dio un impulso de progreso, cultura y libertad al Estado Español; truncado brutalmente por el levantamiento militar y la guerra civil. De este modo, la II República supuso, especialmente para las mujeres, un cambio liberalizador importante.


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